Aprendizaje animal


Hace unos días tuve ocasión de tener una experiencia singular con un grupo de animales, en concreto con dos perros y con tres caballos. Tuve la oportunidad de observar cómo se relacionan entre sí, y con el ser humano.

Quiero recuperarla y traerla en formato de reflexión, porque me dí cuenta de cómo podemos aprender enormemente para poder convivir y hacer de nuestra vida algo más feliz.

El entorno de la experiencia fue un lugar en el campo, rústico, tranquilo, sencillo, equilibrado, limpio, natural... con sus praderas, sus árboles y sus montañas.

Tengo que confesar que mi relación con animales de este tipo ha sido muy escasa, sobre todo con caballos. Con ellos, hace bastantes años, tuve una experiencia muy negativa cuando monté sin saber nada de ellos. Estuve a punto de caerme y de hacerme mucho daño. Por ello, había un cierto recelo en mi, incluso miedo en los primeros momentos. Ahora siento que eso ha cambiado algo.

Quiero destacar algunos valores que durante estos días reconocí:

Lealtad
La Real Academia Española define esta palabra como: "Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo". Desde luego, nunca más acertada.

Fue fascinante ver cómo todos esos animales, sin excepción, manifestaban con su dueña toda esa gratitud y todo ese amor con miles de detalles, moviendo la cola, subiendose con sus patas delanteras, arrimando sus cabezas contra su cuerpo... No había espacio para la duda. Todos ellos la reconocían al instante, en todo momento.

Trabajo en equipo
Este aspecto los caballos lo utilizan de forma instintiva y entendiendo que es la mejor solución para días de calor y ante las pesadas moscas. Lo comprobé cuando dos de los tres caballos se situaron en paralelo y muy juntos, uno con la cabeza en la cola del otro y viceversa, con el objetivo de mover la cola y, con ello, espantar las moscas que molestan en la cara del otro. Así de sencillo se ayudan y colaboran mutuamente, ¡ellos si que entienden de lo que es GANAR-GANAR!

Cuidado
El cuidado nos aproxima y crea vínculos tremendamente afectivos. Esos animales estaban extarordinariamente cuidados por su dueña. Me impactó ver cómo le ponía gotas en los ojos a uno de los perros, o cómo cepillaba a cada uno de los caballos, o cómo les daba de comer con el mejor de los piensos, o cómo les susurraba... ellos se sentían cuidados y queridos, se sentían vistos y entendidos, y desde ahí, se desprendía un amor intenso y mutuo.

Generosidad
Ser generoso es lo contrario a ser egoista. Cuando uno muestra generosidad uno se olvida de sí mismo para enfocarse hacia el otro. Se trata de dar sin esperar recibir. Es como establecer un acuerdo de ida pero no de vuelta. Este elemento también lo comprobé cuando uno de los caballos nos permitió montarle para facilitarnos el paseo, pero también lo comprobé con la dueña al invitarnos a su casa durante ese par de días estupendos. Gracias C.

La foto de hoy es un homenaje a los animales que nos acompañan, que nos quieren, que nos cuidan, que nos alegran la vida y que nos enseñan a conectar y apreciar lo natural... Con ellos compartimos la naturaleza y la vida, con ellos nos sentimos queridos y respetados, con ellos nos atrevemos a ser auténticos.





Comentarios

  1. Maribel,
    Comparto contigo la visión de cuánto podemos aprender de los animales, esos valores que nombras y muchos otros.
    Fíjate, sin embargo, qué poco dispuestos estamos a verlos y escucharlos. Probablemente sea porque creemos que no pueden enseñarnos nada. Porque no tienen raciocinio, no pueden pensar así que, qué van a saber?
    Lamento de verdad tu anterior mala experiencia con los caballos pero sabes que, aunque habiéndola asociado a un animal, no era él a quien debes responsabilizar de ese mal recuerdo.
    Y sobre todo me alegra y conmueve que hayas tenido la sensibilidad de acercarte a ellos de la misma manera que ellos se acercan a ti, con atención y respeto, pilares básicos para el entendimiento mutuo.
    Si ellos te transmitieron algo, Maribel, fue porque dejaste que lo hicieran. Siento que fuiste generosa contigo misma y te permitiste recibir ese regalo.
    Un beso,
    C.

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