Lo que de verdad importa

Hace escasamente un par de días terminé de leer un libro que ha hecho pararme a pensar sobre algunos aspectos que, frecuentemente, en las organizaciones tenemos muy olvidados. Se llama El Principito se pone la corbata y es de Borja Vilaseca, autor y joven articulista en el periódico El País, que me gusta no sólo por los temas que aborda sino también porque su estilo es ágil y directo.

El libro utiliza metafóricamente el personaje de El Principito para contar una historia basada en el auto-conocimiento, en la toma de conciencia, en el desarrollo personal y en la inteligencia emocional, protagonizada por un grupo de seres humanos que trabajan en una empresa consultora (será por eso que me ha tocado tanto).

La historia es un tanto idealista y exagerada, pero dejando a un lado este hecho, no deja de poner en relieve lo mucho que sufrimos las personas en algunas organizaciones, y lo alejados que estamos de lo que de verdad importa.

Pero, ¿qué es lo que de verdad importa? La respuesta a esta pregunta cada uno debe contestársela porque desde luego no es baladí.

Esta historia deja entrever que el modelo capitalista está en decadencia. Que sus valores individualistas y mercantilistas tienen una alternativa más sostenible y más sana, fundamentada en la toma de conciencia de las necesidades reales de la organización y, en la recuperación de sus propios sueños. Por eso, en mi opinión, las organizaciones de hoy tienen un gran desafío por delante, que no sólo es hacer dinero, sino que es conseguir que sus profesionales crean en lo que hacen y disfruten con sus tareas porque sólo así seremos capaces de entregar lo mejor de nosotros mismos para conseguir, por cierto, los mejores resultados.

Quiero rescatar media docena de mensajes del libro que considero tienen enjundia, y ofrecerte alguna pregunta para cultivar tu toma de conciencia:
  1. “… si de verdad quieres transformar el mundo, empieza por ti mismo”, ¿qué sientes que te lo impide?
  2. “… la clave de nuestro bienestar reside en nuestra responsabilidad personal”, ¿cuándo te has visto más como una víctima y no tanto como un protagonista de las circunstancias?
  3. “… cuanto más crezcamos y nos desarrollemos interiormente más crecerán nuestros proyectos personales y profesionales”, ¿cuánto te atreves a viajar a ti mismo?
  4. “… el aprendizaje es el camino y la meta”, ¿qué es para ti aprender?
  5. “… el verdadero escéptico es el que explora lo que desconoce”, ¿qué tienes previsto próximamente explorar?
  6. “… conciencia es ese espacio en el cual tenemos la libertad para elegir la respuesta que más me convenga a mi y/o a los demás”, ¿cuánto de consciente eres en tu vida?
En esta ocasión quiero compartir la foto de este árbol desnudo porque nos deja ver con orgullo y sin pudor su esencia como árbol. A pesar del frío intenso, la nieve y las adversidades del duro invierno, en un lugar hostil como es el alto Pirineo, nos muestra su estructura compuesta por su tronco, sus ramas y su figura erguida mostrándonos lo que de verdad importa para volver a florecer en primavera. De la misma manera que el árbol, cada uno tiene su estructura y su esencia como persona, lista para ser descubierta y preparada para florecer en las primaveras de nuestras vidas.

Comentarios

  1. Muy guapa la metáfora del árbol, añadiría que también es importante lo que no muestra el árbol, sus RAÍCES..., algo fundamental para poder crecer, nutrirse, sostenerse ante vendavales..

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  2. Hola Maribel,
    Hasta ahora te había hecho llegar algunos de mis comentarios de manera privada pero, tras la invitación de anónimo a hacerlo en el blog y al considerar que ya que lo tenías, debía aprovecharse, voy a hacerlo a través de este medio.
    Hoy está siendo un día muy duro después de un fin de semana interesante. Retomo la cotidianidad de responder emails, enfrentarme a facturas, búsqueda de clientes, organizar el personal... y me pregunto si eso es lo que de verdad me importa. Y te contesto rápido: no.
    Es posible que lo que me importe sea el objetivo y todo lo demás lo necesitemos para llegar a él.
    Invitas en tu texto a que cada uno se conteste a sí mismo qué es lo que de verdad le importa. Y yo me pregunto si las respuestas no son generales a todos. Porque creo que lo que de verdad nos importa tiene que ver con la satisfacción de nuestros más esenciales instintos y necesidades. Me explico: nos importa comer, nos importa amar y ser amados, nos importa compartir y recibir. No piensas que eso importa a todos? Diferimos en qué personas nos importan y en la intensidad pero no en el contenido.
    Sobre el libro del que hablas y a lo que apunta de la crisis del capitalismo y de su decadencia, déjame mostrarte mi escepticismo. Me gustaría creerlo pero dudo que tal y como está estructurada la sociedad, las organizaciones, tal y como se educa a la infancia, sea un concepto en crisis, al contrario.
    Y ya para acabar, quiero decirte que me alegra que escribas y compartas lo que sientes ofreciendo la oportunidad de participar en ese proceso y camino que has iniciado. Me llega de manera directa. Tengo intención de seguir leyéndote con asiduidad.
    Carolina

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