Escuchar historias, contar historias

Maribel Martinez de Murguia Blog
Siempre me gustaron las personas que tienen habilidad para hacer de las palabras un arte. Cuando digo arte, me refiero a que lo que construyen es algo lleno de belleza y que son capaces de comunicarla llegando al otro, despertando sus emociones y sentimientos, y haciendo que nos sintamos de forma diferente tras escucharles o leerles.

Las historias me transportan imaginativamente a otro lugar. Me sacan de mi realidad y provocan en mi, en multitud de ocasiones, que sueñe. Al soñar recupero mi inocencia perdida porque de manera espontanea recreo un mundo idílico repleto de ilusión y fantasía. Por eso me gusta escuchar, ver y leer historias, porque viajo a mi niña vital, al disfrute y al deseo.

Unas historias que me agradan en especial son las historias de gente anónima que por h o por b consiguen realizar algo extarordinario con sus vidas. Esas historias me hacen creer que puedo, que es posible, que yo también tengo la oportunidad. Conecto con la esperanza, con el optimismo, con la alegría. Quizás sea porque en el fondo a mi me gustaría poder hacer de mi vida algo también especial y por eso resueno tanto con ellas.

Otras historias que me llenan y me aportan son las introspectivas, las que miran hacia dentro, las que nos desnudan, las que viajan al interior, las que, como diría mi madre "tienen mensaje". Este tipo de historias me hacen pensar, me provocan una profunda reflexión sobre mi misma. Es como mirarme al espejo y no ver sólo lo externo, sino también lo interno. A veces ansiamos conocer mundos, viajar y explorar paises diferentes y lejanos, cuando el más apasionante de los viajes es a uno mismo.

Yo también me considero una contadora de historias, eso sí siempre vividas por mi. Vibro al observar el rostro de la gente, al notar que emocionalmente se les movió algo, que a alguno o alguna se le quedó prendado alguno de los pensamientos o reflexiones que ofrecí. Es entonces cuando me doy cuenta del valor que aporto en otros, de cómo llego a inspirarles o a recrear nuevas posibilidades en sus vidas. Esta faceta me hace tremendamente feliz, me llena de satisfacción y de orgullo de pertenecer al género humano, el único capaz de escuchar y contar historias.

Con esta foto quiero contar una historia de mi propia vida, de cómo me la he planteado hasta hace no mucho.

Esta foto representa la imagen de una humilde y común mariquita que deseaba subir a lo más alto de esta especie vegetal creyendo que allí arriba encontraría las mejores condiciones para estar y las mejores vistas. Allí, desde su interpretación, estaba el mejor posicionamiento para desplegar sus alas y volar. Sería entonces cuando se sentiría realizada y feliz. Se sentiría mariquita de verdad. Su reto estaba entonces, en conseguir subir a lo más alto a pesar del enorme peso de su caparazón, su "mochila" particular y la intensa pendiente. Luchar contra la inapelable fuerza de gravedad era el auténtico desafío. Pero lo que no sabía es que sus alas podía desplegarlas cuando ella deseara, sin tener que esperar a llegar allá arriba. Ella se sentía impedida, imposibilitada. Con miedo de caer al vacío si lo intetaba. Se autolimitaba creyendose inacapaz, por eso no lo probaba. Así, desde estas creencias, se autoconvencía de que el rumbo correcto era hacia arriba.

Muchos seres humanos son como esta mariquita, ansían alcanzar, conseguir, subir, lograr... sueñan con un futuro mejor tras superar las dificultades que les aparecen en el camino de la vida, y luchan por un lugar mejor en el mundo. Creen que el disfrute y la felicidad están al final del recorrido, en la cima, sin reparar que el autético disfrute y el aprendizaje de verdad están en el camino, en el mismo presente, que es en realidad, lo único seguro que tenemos.




Comentarios

  1. Maribel, hace unas semanas acababa la lectura de un libro y al cerrar la última página pensaba: desde luego, hay libros que encienden llamas, otros sin embargo consiguen apaciguarlas. Dentro de los primeros incluyo aquellos a los que te refieres cuando dices que despiertan en ti emociones, sentimientos y reflexiones, aquéllos que te abrasan y que, tras su paso, te transforman en algún sentido. Los segundos, sin embargo, te proporcionan alivio, normalmente, al darte respuestas. En cualquiera de ambos casos, las palabras tienen un poder transformador y tanto pueden conmover al que las escucha como al que las pronuncia. Escuchar para mí suele significar voluntad de aprender y querer conocer, hablar de compartir y liberar.
    Dices bien que las palabras hacen soñar porque lo permiten todo y juegan con nuestra ilusión dándole forma a cualquier pensamiento que seamos capaces de imaginar. Y creo que es ese encuentro con nuestra imaginación el mayor lazo de unión con nuestra infancia, aquél donde se mezcla lo posible e imposible, los héroes con los mortales, las bellas con las bestias.
    Son ésas de la infancia historias extraordinarias que, con la edad, siguen enamorándonos pero los héroes ya no son de cómic sino de carne y hueso, como tú dices personas anónimas que hacen con sus vidas hazañas extraordinarias y consiguen que volvamos a ilusionarnos y soñar, nos enseñan que no todo son guerras y muertes sino esperanza y amor. Y eso es inspirador porque nos sentimos identificados y vemos en ellos todo nuestro potencial.
    También el viaje al centro de uno mismo es excitante porque vamos sin mapa, sólo con la voluntad de conocer y dejarnos sorprender. Dentro nuestro las montañas pueden ser creencias limitantes, los lagos recuerdos que nos dan paz, los campos enormes interrogantes.
    Con tu historia de la mariquita me has movido, he pensado en mis alas, en cuándo y cómo quiero o puedo desplegarlas, me has hecho detener en el ahora y el aquí como lo único que tengo y que debo aprovechar, me has hecho sentir que mi objetivo es sólo disfrutar del camino que se hace día a día y de las personas que me acompañan en él convirtiéndolo en único e inolvidable.
    C.

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  2. un placer compartir y escucharte en la charla.
    conocer, aprender y descubrir.
    ya me tienes en tu blog para leer mas
    gracias por todo.
    ha sido un tarde casualmente fantaaaastica.
    estefi /lleida)

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  3. Gracias por la charla Maribel. Me ha dado un punto de vista diferente sobre muchos temas de mi vida. En concreto para mi deporte que es el ciclismo, me ha servido para ver que no hay que gastar demasiadas fuerzas en disfrutar, que se puede disfrutar con menos esfuerzo y menos dedicación. Intentaré tomar conciencia y autoconocerme más...
    Seguiré tu blog a menudo, ahora que lo he conocido.
    Un saludo Maribel.

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  4. Carolina, me gusta la metáfora del "viaje" hacia el interior que imaginas y que haces, y que comparas con los viajes que realizamos y que disfrutamos del paisaje. Me has transportado a esos lugares de dentro mío pero con otro formato. Por otro lado, me alegra que sientas que tus alas puedes desplegarlas en este mismo instante, y que haciéndolo podrás saborear el momento presente con mucha más intensidad.

    Anónimo, gracias por querer leer este blog. Me alegra que la conferencia te haya gustado, y es mi deseo que puedas seguir conociendo, aprendiendo y descubriendo, en compañía de este blog.

    Marc, es para mi un placer. Espero y deseo por seguir acompañándote con mis reflexiones de toma de conciencia.

    Un abrazo a los tres

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  5. Excelente reflexión. Me encanta la analogía porque verdaderamente nos hace pensar.

    Yo tengo una web/blog de noticias deportivas (www.motivagoal.com), y entre otras cosas, entrevistamos a deportistas de élite con un ángulo de enfoque hacia la motivación, fuerza mental y éxito personal. Te invito a echarle un vistazo (sobre todo a las entrevistas) , ya que he podido comprobar que tu tienes amplia experiencia en este campo.

    Muchas gracias y mucho éxito.

    Saludos,

    Diego Valdés

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